Jacqueline Kenney. 50 Aniversario

Un 22 de Noviembre de 1963, hace ahora 50  años, fue asesinado John F. Kennedy, al lado su esposa, Jacqueline Bouvier Kennedy, vestida con un precioso Chanel cubierto de sangre y que no quiso quitarse: "Que todo el mundo vea que le han hecho a Jack".

 

Corrian los sesenta y un nuevo ídolo surgió: Jackie, la elegante esposa del presidente y primera dama con treinta y seis años de edad; sus predecesoras asi como las esposas de sus oponentes y compañeros parecian mucho mayor que ella.

No solo por su juventud, si no por la cantidad de joyas, sombreros, abrigos de pieles y demas accesorios, con los que se atavíaban. Jackie iba con un abrigo de lana sencilla y un gorrito, realzaba su belleza con un simple lazo.

 

Adquirió de su madre, la etiqueta, maneras y la vestimenta de la clase alta. Se graduó en Arte, paso algún tiempo en la Sorbona en París, hablaba con fluidez francés y español. En su trabajo como fotógrafa en el “Washington Times Herald”, conoció al que fuera su marido.

Era bastante conocida en París: año tras año había asistido a desfiles de alta costura con su suegra, Rose Kennedy. Al parecer, juntas se gastaban un mínimo de 30.000 dólares en cada ocasión, algo que los republicanos juzgaron como pecado capital durante la campaña electoral, a pesar de ello, Kennedy ganó.

 

Renunciaba de los estampados, a favor de los colores claros, normalmente luminosos, joven sin adornos, su dulce rosa se convirtió en color del año en 1962.

El principio básico consistía en poner su personalidad en primer plano: su rostro nunca se veía ensombrecido por sombreros o velos, su pelo suelto o recogido, con flequillo o no, siempre dibujaba un marco a su rostro plano de ojos muy separados.

Para cumplir con la etiqueta que prescribía el sombrero en muchas ocasiones, se diseñó exclusivamente para ella, el llamado sombrero Pillbox creado por el diseñador norteamericano Roy Halston Frowick conocido como Halston (1932-1990), una pequeña cajita fijada sobre la coronilla tras la cual no podía ocultarse.

 

También liberó otras partes del cuerpo: llevaba escotes abiertos para que su cuello pareciese lo más largo posible y proporcionara espacio para las joyas, el collar de perlas de tres vueltas que llevaba casi en cada ocasión, se hizo muy famoso.

Las mangas eran como máximo de tres cuartos y dirigían la atención a las joyas que llevaba en muñecas y dedos, solía llevar guantes, preferiblemente hasta medio brazo.

Las faldas cubrían justo la rodilla, y en trajes de noche largos, descubría los hombros, que formaban una atractiva línea recta, y/o un lazo decorativo en la cintura o en los hombros. De día eran grandes botones o estrechos cinturones. Su guardarropa era geométrico y fotogénico en su efecto gráfico.

Siempre cortes sencillos, pero con tejidos de calidad, prefería telas solidas con cierta rigidez.

En 1966 lució por primera vez en público una falda a la altura del muslo, y el New York Times comentó que a partir de entonces el futuro de la minifalda estaba asegurado. El estilo de Jackie contribuyó a rejuvenecer la moda como el culto a la juventud procedente de Londres.

 

Jacqueline ha sido y continua siendo uno de los iconos de la moda de todos los tiempos.

 

 

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